Descubre cómo la firma electrónica agiliza cada etapa del ciclo de vida del empleado, de la selección al finiquito, sin papel ni burofaxes.
Imagina que un nuevo empleado empieza el lunes. Ya ha aceptado la oferta, pero el contrato aún está de camino: hay que imprimirlo, firmarlo, enviarlo, esperar a que vuelva, escanearlo y archivarlo. Mientras tanto, el reloj corre.
Si trabajas en RRHH, seguro que te suena. Y no es un detalle menor: tu departamento ocupa un papel fundamental dentro de cualquier organización. Desde él se gestiona uno de los activos más importantes de una empresa: sus personas.
Selección de candidatos, contratación, documentación laboral, modificaciones contractuales, comunicaciones internas, bajas… A lo largo de la relación laboral se generan numerosos documentos que deben ser enviados, revisados, aprobados, firmados y, posteriormente, archivados.
Cada empleado pasa por cuatro etapas: oferta y selección, incorporación, relación laboral y desvinculación. En todas estas etapas se generan documentos, y si se tramitan en papel, aparecen los mismos problemas:
Ninguno de estos costes es dramático por separado, pero sumados a lo largo de un año (y de cientos de documentos) pesan mucho.
Con el papel, firmar un documento implica encadenar varios pasos manuales, y cada uno depende de que alguien tenga tiempo, esté en la oficina o haya recogido el correo.

Con la firma electrónica todo ocurre en un único flujo. Subes el documento, defines qué necesitas (una firma, una notificación, una aprobación) y quiénes intervienen, sean dos, tres o los que haga falta. A partir de ahí, el proceso avanza solo: cada persona recibe su turno en el momento justo, sin que tengas que perseguir a nadie.

Y, una vez finalizado, la documentación queda disponible junto con las evidencias electrónicas generadas durante la tramitación.
Es la pregunta que más se hace RRHH antes de dar el paso, y con razón: hablamos de contratos, modificaciones y hasta despidos.
La firma electrónica está reconocida en la Unión Europea a través del reglamento eIDAS, y lo importante en la práctica es poder demostrar quién firmó, cuándo y qué firmó. Por eso cada paso del proceso debe quedar registrado con evidencias electrónicas.
Con XolidoSign puedes digitalizar todo el ciclo de vida del empleado:
Y en todas las etapas, cada paso y cada persona quedan registrados. Justo lo que necesitas si alguna vez hay un litigio.
Digitalizar RRHH no va de tecnología por la tecnología: va de ganar tiempo, reducir costes y dedicarte a lo que de verdad importa, las personas.
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